El 19 de junio de 1623 en un paÃs de Europa, Francia, concretamente en Clermont-Ferrand, fue el dÃa y lugar escogidos por los astros para que naciera uno de los más afanados cientÃficos del mundo de la meteorologÃa, Blaise Pascal.
Insigne matemático, fÃsico, filósofo y escritor francés se le deben las leyes del equilibrio de los lÃquidos, el triángulo aritmético, el cálculo de probabilidades, la prensa hidráulica y la teorÃa de la ruleta nombre que Pascal dio a la cicloide (curva plana descrita por un punto dado de una circunferencia cuando esta rueda por una lÃnea recta).
El cientÃfico francés Blaise Pascal fue considerado un genio precoz ya que, cuando contaba con tan sólo dieciocho añitos de edad inventó una máquina de calcular. Respecto a su familia, su madre falleció cuando él tenÃa tres años y a consecuencia de esta trágica pérdida el padre de Pascal adopta la decisión de trasladarse a la capital francesa, ParÃs allá por el año 1630. El pequeño genio pronto se interesó por aquella parte de las matemáticas que trataba de las propiedades y medida de la extensión, es decir, el espacio ocupado por un cuerpo geométrico… ¿se acuerdan?… hablamos de la GeometrÃa.
Pues bien, el pequeño Pascal no sólo se inició muy prematuramente en el mundo de la geometrÃa sino que, por recomendación expresa de su padre se introdujo en el cÃrculo de Mersenne, la Academia, a la que él mismo pertenecÃa. Mantener un estrecho contacto y unos sólidos lazos de unión con la Academia le brindaron a Pascal la posibilidad de familiarizarse con las ideas, por ejemplo de Girard Desargues y que en el año 1640 redactara su Ensayo sobre las cónicas (Essai pour les coniques), que abarcaba lo que hoy dÃa se conoce como teorema del hexágono de Pascal.
Su padre fue elegido como comisario del impuesto real lo que supuso el traslado inmediato a Ruán, donde el joven francés Pascal desarrolló un nuevo interés por la construcción de una máquina de sumar y por su diseño; hoy dÃa se conservan varios esbozos del modelo que inventó, algunos de ellos se emplearon más tarde en las modernas calculadoras mecánicas que tanto hemos utilizado en los tiempos que corren y que nos han servido y ayudado a resolver los difÃciles problemas matemáticos… una muy buena invención sin duda… AllÃ, en Ruán, Blaise Pascal empezó a sentir el cosquilleo y a interesarse por una ciencia tan compleja como lo es la fÃsica y, en especial, dentro de este saber le picó el gusanillo por la hidrostática (parte de la mecánica que estudia el equilibrio de los fluidos) donde emprendió sus primeros experimentos sobre el vacÃo. En ese momento intervino en la polémica que se cernió en torno a la existencia del horror vacui en la naturaleza, en la que la ciencia premoderna defendÃa que la naturaleza aborrecÃa el vacÃo. También realizó importantes experimentos (en especial el del Puy-de-Dôme en el año 1647) en apoyo de la explicación ofrecida por Torricelli al funcionamiento del barómetro.
Según el Diccionario de la Real Academia Española “barómetro”: instrumento que sirve para determinar la presión atmosférica y junto a esta definición yo añadirÃa estos nombres: Evangelista Torricelli, Florin-Périer cuñado de nuestro cientÃfico francés y el propio Blaise Pascal. Estos inquietos cientÃficos llevaron a cabo un experimento para demostrar que la presión que el aire ejercerÃa en la cumbre de la montaña Puy-de-Dôme tendrÃa que ser menor que la existente al pie de la misma, ya que la columna de aire tendrÃa que ser más corta en el pico. Los resultados fueron concluyentes: la columna de mercurio descendÃa a medida que se subÃa a la montaña. Este crucial experimento no sólo respaldaba el nuevo modelo, sino que refutaba al antiguo: si fuera resistencia al vacÃo interno lo que sujetaba la columna de mercurio, ésta no deberÃa variar al subir la montaña.
Todos estos ensayos facilitaron la invención de los barómetros, altÃmetros y manómetros e hicieron surgir la idea de que era posible ascender en el espacio utilizando globos llenos de aire caliente o gases ligeros. No obstante, gracias a estas importantÃsimas aportaciones cientÃficas que nos han dejado estos grandes genios, entre ellos nuestro Pascal, hoy dÃa podemos estudiar y ampliar más nuestros conocimientos a cerca de los orÃgenes de la presión atmosférica. El cientÃfico francés se habÃa ocupado de las propiedades del triángulo aritmético hoy llamado de Pascal y que da los coeficientes de los desarrollos de las sucesivas potencias de un binomio; su tratamiento de dicho triángulo en términos de una “geometrÃa del azar” lo convirtió en uno de los fundadores del cálculo matemático de probabilidades. También elaboró su estudio de la cicloide, que resultó un relevante estÃmulo en el desarrollo del cálculo, pero esta vez, diferencial.
Blaise Pascal contrajo una enfermedad que le obligó a regresar a ParÃs en el estÃo de 1647. El diagnóstico aconsejado por los médicos fue el de la distracción asà que, el genio francés se adentró en un perÃodo mundano que desembocó en una experiencia mÃstica; convencido de que el camino hacia Dios estaba en el cristianismo y no en la filosofÃa, Pascal abandonó su trabajo cientÃfico casi por completo. El deterioro de su salud no le impidió, por completo, que redactara notas dispersas relativas a él que más tarde fueron recopiladas en sus famosos Pensamientos (Pensées sur la religión, 1669).
ParÃs fue el lugar escogido por los astros para que en el año 1662, cuando contaba con tan sólo 39 años, se fuera definitivamente Blaise Pascal. El mundo perdió un hombre pero la ciencia ganó las grandes aportaciones cientÃficas que este genio nos dejó.

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