Como comentábamos en el artÃculo anterior, si bien en ocasiones coinciden lo que reflejan los mapas de altura con lo que muestran los de superficie, en otras no es asÃ, de forma que existen cuatro posibilidades. Borrasca abajo y arriba, borrasca abajo y anticiclón encima, anticiclón tanto en superficie como en altura o anticiclón en el suelo y borrasca en las capas superiores.
    Cuando en todos los mapas se ve una situación anticiclónica en una zona determinada, lógicamente, las condiciones son de estabilidad. En ese caso, no se producirán lluvias y las únicas nubes que, si acaso, se formarÃan lo harÃan en zonas costeras en las que soplasen vientos procedentes del mar o en algunas áreas montañosas si se dan determinadas condiciones. Si lo que se observa en los mapas es una borrasca tanto en superficie como en altura, se trata de una situación propicia para las precipitaciones, pero si hay discrepancia entre lo que sucede en el suelo y lo que se aprecia más arriba, la cosa se complica y, en consecuencia, el pronóstico es más difÃcil. Puede ocurrir que en los mapas correspondientes a la superficie haya una borrasca   no muy profunda (si es profunda, sà debe haber similitud con las alturas) y que en las capas altas la situación sea anticiclónica. Por el contrario, también puede suceder que en superficie aparezca un anticiclón y, sin embargo, esté lloviendo. Eso es señal inequÃvoca de que en las capa altas no lo hay, y entonces el mapa que hay que estudiar más minuciosamente es el de 500 milibares.
    Como saben (ya lo comentamos también en otro artÃculo) la mitad de la masa de la atmósfera está comprendida en los primeros cinco kilómetros y medio a partir del nivel del mar, es decir que ese nivel aproximado de 5500 metros, que es al que corresponde el mapa de 500 milibares, divide a la atmósfera en dos mitades y nos da una idea bastante buena de las condiciones medias de la misma. Lo que sucede a esa altura tiene bastante incidencia en la formación y evolución de los meteoros.
    A tenor de esto, lo que voy a decir, aunque no es tan simple como lo voy a expresar, se acerca bastante a la realidad. Si en el citado mapa de 500 milibares se ve un anticiclón o una dorsal (cresta) no habrá precipitaciones, pero si las isohipsas dibujan una borrasca o una pronunciada vaguada (surco) habrá que utilizar el paraguas aunque en el mapa de superficie haya altas presiones y la situación sea anticiclónica.
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