Ya comentábamos cuando hablábamos de la estructura de la atmósfera que la temperatura del aire en la troposfera desciende con la altura. Ese descenso se llama gradiente térmico vertical y es de 6,5º/km, por término medio, puesto que experimenta variaciones en función de la latitud, de la época del año y del tipo de situación que presente la atmósfera. Â
     Pero hay determinados casos en los que no se da esa circunstancia sino la contraria y esto se conoce como inversión térmica. Hay, pues, situaciones en los que en un determinado tramo de la troposfera la temperatura disminuye, transitoriamente, con la altura. Un ejemplo de esto lo encontramos cuando en los meses de invierno la PenÃnsula está bajo los efectos de un potente anticiclón  centrado en el interior de misma. Entonces, en las noches de cielo despejado, se produce una intensa radiación desde el suelo, el cual sufre un notable enfriamiento. Para compensar ese enfriamiento, el aire que está próximo le cede calor y, en consecuencia, esa masa estará más frÃa que las que están por encima hasta una cierta altura, AsÃ, con este tipo de situaciones, nos encontramos, a veces, por citar un caso concreto,  con que en Madrid, cuya altura es de unos 670 ms sobre el nivel del mar, se registra una temperatura mÃnima inferior a la del Puerto de Navacerrada situado a 1858 ms. Si el cielo está cubierto no se da esa inversión térmica. Hay otras causas que también originan inversión térmica pero no vamos a entrar en ellas.
    Esas situaciones anticiclónicas invernales son también propicias para que haya altos Ãndices de contaminación en las grandes ciudades y en los polos industriales. En ellas apenas hay movimientos horizontales del aire (casi no sopla el viento), tampoco hay ascensos y descensos dada la estabilidad existente, y, por ende, la inversión térmica actúa como tapadera. Todo ello trae consigo el que los contaminantes permanezcan estancados sobre las zonas donde se generan. Cito de nuevo como ejemplo (perdón por la reiteración) a la ciudad de Madrid. Cuando alguien se viene aproximando a ella por la A-6 (coloquialmente conocida aquà  como carretera de La Coruña), a la altura de Torrelodones, en el momento en que la autovÃa va a iniciar un descenso puede verse una hermosa panorámica de la capital. En esos casos de alta contaminación se aprecia una boina negra  cubriendo la población que hace exclamar a uno para sus adentros: ¡Madre, donde me voy a meter!           Â
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