Los Bosques se forman de distintas y variadas capas de vegetación, normalmente cubiertos de árboles, que ocupan un tercio de la superficie de la Tierra y se extienden, de distinta y muy variada forma, a lo largo y ancho del planeta.
Los Bosques desaparecen por dos motivos principales. De un lado, se talan para obtener madera para uso industrial y empresarial. De otro lado, la conversión en tierras de cultivo conduce de forma inevitable al final de la vida de muchos de los bosques que pueblan la Tierra y que forman parte de los equilibrios del ecosistema. Ambas acciones lo que provocan en un corto espacio de tiempo es la reducción de la biodiversidad, esto es, se reduce el número de especies y, por ende, la calidad de vida de las especies que logran adaptarse a los fuertes cambios que provocan la mano del hombre. La desaparición de los bosques también influye de manera decisiva en la alteración de los ciclos vitales elementales, en la erosión del suelo y, finalmente, en el calentamiento de la Tierra.
Medidas a nivel Internacional
Hasta la Declaración de los principios para la ordenación sostenible de los Bosques no se toma conciencia a nivel internacional de la importancia de la prevención y la puesta en marcha de políticas que intentaran paliar los graves problemas a los que se ven sometidos los Bosques mundiales. Esta declaración de principios se firma dentro del marco en el que se desarrolla el Protocolo de Kioto de 1.997. Si bien, esta primera Declaración parte sin efectos jurídicos, es decir, sin fuerza de Ley. La Declaración hace hincapié en la necesidad de aunar esfuerzos por “reverdecer la Tierra” a través de la reforestación y la conservación de los Bosques. Las necesidades socioeconómicas son enunciadas como fundamentales para el desarrollo consiguiente del desarrollo de sus bosques. Los países en vías de desarrollo deben ser el destino de partidas económicas que soporten las inversiones necesarias para el establecimiento concreto de programas de conservación forestal.
Como medida de efecto inmediato, antes del Protocolo de Kioto se firmó el Grupo Intergubernamental sobre los Bosques. Este organismo era, a su vez, un órgano intermedio y subsidiario de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. El Desarrollo Sostenible, esto es, el equilibrio de las condiciones de vida para no perjudicar a las generaciones venideras, también es el motor que conducen las políticas medioambientales para la conservación y la recuperación de los Bosques.
En cuanto a las medidas que se están acometiendo en estos momentos respecto de los males que ya sufren los Bosques mundiales, se intentan poner en práctica acciones directas que, en muchas ocasiones, chocan con países que padecen guerras o situaciones críticas de gobierno. Tal es el caso de Liberia, a quien Naciones Unidas ha decretado embargos internacionales contra la importación de madera, al estar este sector de la economía en manos de mafias organizadas.
Males modernos
Es de sobra conocido que los países más industrializados del mundo se sirven de una proporción mucho más elevada de los recursos que ofrece la Tierra que los países considerados en vía de desarrollo, con índices poblacionales mayores que los países ricos. Así, el 85% de las reservas que producen los bosques la consumen los países industrializados.
Y es que el consumo desorbitado de los países más ricos se comprueba si tenemos en cuenta que sólo para imprimir los periódicos dominicales que leen los estadounidenses se necesitan unos quinientos mil árboles. Sólo los periódicos de la tirada de un día a la semana acaba con la vida de un bosque.
Actualmente los datos que se poseen conducen a pensar que cada día que transcurre desaparece, aproximadamente, la superficie arbórea que ocupa un campo de fútbol. La muerte de los Bosques trae muchas consecuencias directas y fácilmente reseñables, como la desaparición de especies animales que viven al amparo de los árboles que pueblan los territorios. Hay casos cuya situación conduce a la alarma. Desde mediados del siglo pasado ha sido talada casi la mitad de los Bosques del Himalaya. Algunos países del continente africano, como es el caso de Etiopía, en sus tierras altas, han perdido la mayor parte de sus Bosques, cerca del noventa por ciento.
Datos mundiales
Se calcula que en un principio muy remoto, los Bosques de Europa ocupaban el noventa y cinco por ciento de su extensión de tierra, al llegar al amplio espacio temporal que se denomina Edad Media, es decir, desde el siglo V hasta el siglo XV de nuestra Era. Como no existen cálculos ciertos, se estima que en ese periodo se perdió el sesenta y cinco por ciento de los territorios ocupados por Bosques, quemados, talados o convertidos en terrenos cultivables.
Las variedades de los bosques en el mundo se establece en función de la latitud a la que nos encontremos. Así, es posible encontrar casi ochocientas variedades de especies de árboles en tan sólo una hectárea de Selva Tropical. Al contrario, todas las variedades de especies que se pueden encontrar en el continente americano apenas alcanzan esa misma cifra, aunque hay que tener en cuenta que sólo en el Amazonas se encuentra la mitad de todas las especies vegetales (y también animales) conocidas. Además de los usos que la civilización da a la madera, como la milenaria fabricación de muebles, muchas medicinas se fabrican con sustancias químicas que derivan de especies vegetales de los Bosques tropicales. El caucho, una de las explotaciones mundiales más importantes (fabricación de ruedas y neumáticos) tiene su origen, como materia prima, en los Bosques del Sur de América. Para que un bosque se recupere totalmente de cualquier mal que le acontezca (incendio, tala, etc.) se necesita que transcurran unos cien años. De forma progresiva se van incorporando las primeras especies que repueblan el espacio, pero esto sólo ocurre cuando no se ha destruido el Bosque por completo, cuando el suelo no ha terminado por degradarse.

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Si nos cargamos los bosques el planeta no podrá continuar siendo igual ya que es imprescindible para la vida conservar los grandes pulmones del mundo como la selva del Amazonas, pero igual de importante son los bosques que nos rodean cerca de casa.