Más de las dos terceras partes de la superficie de la Tierra están cubiertas por los océanos. Los océanos se formaron hace millones de años, cuando la Tierra todavÃa estaba en estado de enfriamiento y solidificación.
En la actualidad, el noventa y siete por ciento del agua que contiene el planeta Tierra está depositada en los océanos, que son quienes le dan el nombre de planeta azul. AsÃ, de ese color es como se representa la imagen de la Tierra desde el espacio.
La palabra que designa lo que son los Maremotos proviene de la imitación de la palabra Terremoto. Resulta de la combinación, como todos podemos pensar, de las palabras de origen latino “mare”, mar y “motus”, movimiento. Un Maremoto no es otra cosa que la consecuencia de la agitación violenta de las aguas marinas producto de una sacudida del fondo. Esa agitación lo que provoca es una inundación, de intensidad variable, de la lÃnea de las costas, soliendo ocasionar daños graves en la franja costera donde aterrice. En cualquier caso, los maremotos, o Tsunamis, tal y como se conoce este fenómeno en Japón, paÃs que los sufre a menudo, los Tsunamis o Maremotos, decimos, no se caracterizan por ser fenómenos de gran frecuencia en el resto del planeta.
Cómo actúa una ola
PodrÃa dar la impresión, a simple vista, de que el agua de una ola se mueve en un solo sentido, y que ése sentido es horizontal. Pero, en realidad no es asÃ, pues una ola se mueve en continuos movimientos circulares, a la vez que se desplaza en el sentido horizontal, iniciando un camino que encuentra su fin al estrecharse al fondo de la Tierra. La cima más alta de dicho movimiento en cÃrculo y horizontal es la cresta de la ola y aquello que se conoce como depresión es el momento en que la ola alcanza la base del cÃrculo, la parte más baja. El choque contra la orilla de la costa es lo que provoca que frene la ola. En ese instante es cuando a mayor velocidad se desplaza la cresta de la ola, pues ésta, va alcanzando el fondo marino de manera progresiva y con certeza.
Datos oceánicos
Se calcula que la superficie de total de kilómetros cuadrados de tierra cubiertos por los océanos es de 362 millones. Asimismo, se calcula que la capacidad métrica de este volumen se situarÃa en los 1.350 millones de kilómetros cúbicos de agua. Aunque pueda parecer mayor, la profundidad media de todos los océanos es de 3.5 kilómetros. Sólo la Corriente del Golfo acoge aproximadamente unas 100 veces más agua que la que contienen los rÃos de todo el mundo. Sólo el océano PacÃfico ocupa las dos terceras partes de la Tierra. Además de los Maremotos, en los océanos tiene lugar otro fenómeno con un cierto parecido en sus caracterÃsticas, hablamos de los Remolinos. Capaces, en sus formas más violentas, de hundir embarcaciones. En la navegación moderna, producto de la experiencia, los Remolinos no son un problema, pero en las primeras travesÃas oceánicas, algunas embarcaciones quedaban atrapadas en la corriente del Remolino, que se produce cuando se encuentran los flujos de las mareas en zonas donde el fondo marino es accidentado. Las corrientes se empujan y al chocar contra una plataforma de rocas en el fondo del mar, ascienden rápidamente hacia la superficie. Los Remolinos que más relevancia han ganado están situados geográficamente en Italia, Noruega y bajo las aguas norteamericanas de las Cataratas del Niágara.
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A lo largo de la Historia el hombre se ha preocupado por observar con detalle este fenómeno de caracterÃsticas inusuales. En su afán de conocer lo incontrolable, se dispuso a calcular, llegando a medir que la ola más veloz que se haya registrado nunca, alcanzó la velocidad de 900 kilómetros por hora. La altura máxima que alcanzan los Maremotos o Tsunamis también es una caracterÃstica a resaltar de este tipo de fenómenos. La ola más alta que se llegado a mensurar, se alzó frente a la costa de una de las Islas de Japón, en el mes de abril de 1.971, que llegó a alzarse hasta sobrepasar los ochenta metros desde su lÃnea de nacimiento. En el momento en que una ola de estas caracterÃsticas impacta contra la orilla ejerce una fuerza descomunal. El peso del mar, en ese instante, llega a ejercer presiones de más de veinte toneladas por metro cuadrado.
En cuanto a las olas que no son producto de un movimiento subterráneo sÃsmico, se puede decir que como máximo alcanzan alturas que rondan los 30 metros. AsÃ, la ola no sÃsmica que mayor altura ha alcanzado en los estudios realizados fue una ola que viajaba desde Filipinas a Estados Unidos; su cresta llegó a alcanzar la altura de 34 metros desde la base.
Uno de los casos más impactantes provocados por un Maremoto sucedió en Chile, en el año 1960. Durante dos dÃas, el sur del paÃs es asolado por una sucesión de seÃsmos, que en algún caso llegó a medir los 7º de magnitud de la escala de medición de Richter, si bien los Terremotos más potentes o de mayor intensidad medidos llegaron a alcanzar los 8,9º de la escala Richter, en Colombia y en Japón. En aquel momento en Chile, se dio la circunstancia que el cúmulo de un número indeterminado de seÃsmos fueron capaces de provocar un virulento Maremoto sobre las regiones costeras, afectando a ciudades sureñas como Valdivia, la ciudad fundada por el conquistador español Pedro de Valdivia. Aunque realmente puede parecer increÃble el número de fallecidos que se produjeron en esta ocasión, algunas fuentes hablan de que se llegó a superar las 10.000 personas.
Otro Maremoto que provocó cuantiosas pérdidas se produjo en Alaska. CorrÃa el mes de marzo de 1964, en el municipio de Anchorage, donde se sitúan dos bases militares estadounidenses y una población escasa. En Anchorage y en una docena más de localidades, durante tres largos minutos se suceden las sacudidas de un terremoto que llega a alcanzar cifras elevadas, provocando Tsunamis que se empotran contra las costas y que causan un centenar de vÃctimas. Sus efectos llegaron sin intensidad hasta Canadá.

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Tristemente sabemos los efectos que puede causar un Maremoto, o Tsunami. Si se pudieran predecir se podrÃan evitar miles y miles de vÃctimas que reciben el golpe de esas gigantescas olas, auténticos muros de agua, capaz de destruir todo lo que se interponga en su camino.
Los investigadores ya están trabajando en ello pero todavÃa les queda un largo camino por recorrer para poder predecir con éxito los maremotos.
Sé que se está utilizando detectores vÃa satélite que miden la altura de las olas en puntos estratégicos del océano pero sólo son sistemas de detección de olas gigantescas, no de avisos anticipados de tsunamis.
La verdad, pienso que lo que sucede en el mundo es por descuido de los humanos.
Pienso que es una gran pena que las personas mueran por los terremotos. Si hubiera algo que las impidiera, o algo que pudiera predecir los terremotos, se podrÃan salvar miles de vidas.
Qué terror pensar que en cualquier momento puede producirse un maremoto y que cualquiera que estemos cerca de la costa podemos sufrir sus terribles consecuencias.