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Océanos en peligro

Cerca de las siete décimas partes de la superficie de la Tierra están cubiertas por los Océanos: inmensas masas de agua salada.

Los Océanos separan (o son separados, según desde el punto de vista en que se haga la interpretación) a los grandes continentes. Los Océanos están, realmente, unidos entre sí. Se puede considerar que las zonas geográficas donde están situados conforman cinco enormes masas de agua: el Océano Atlántico, el Océano Índico, el Pacífico y el Océano Ártico. El quinto Océano, que ha recibido el nombre de Antártico o Meridional, se conformaría con las masas de agua procedentes de los extremos meridionales de los Océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

El mayor de todos los Océanos es el Pacífico, que llega a bañar las costas de Australia, la zona Oeste de toda América y el Este de Asia. El Océano que menos extensión tiene es el Ártico.

En concreto, las medidas estimadas son las siguientes:

Océano Pacífico: Tiene una extensión de 165.000.000 kilómetros cuadrados. Su profundidad máxima llega a los 11.000 metros, teniendo una profundidad media de 4.280 metros.

Océano Atlántico: Con una superficie de 81.000.000 kilómetros cuadrados. Se ha localizado una profundidad máxima de 9.144 metros y cuenta con una profundidad media de 3.330 metros.

Océano Índico: Con una extensión algo inferior al anterior, no llega a los 74.000.000 de kilómetros cuadrados, el punto más profundo alcanza los 7.500 metros, con una profundidad media de 3.890 metros.

Océano Ártico: Tiene una superficie de 12.000.000 kilómetros cuadrados aproximadamente, siendo la profundidad media inferior a los cinco kilómetros y la profundidad máxima de 4.500 metros.
 
El ciclo hidrológico. La salinidad de los Océanos
Se llama ciclo hidrológico a la serie de procesos que realiza el agua y que se inician desde que ese agua asciende en forma de vapor a causa de las radiaciones solares. Una vez condensado pasa a formar las nubes y, en forma de precipitación (lluvia, granizo, nieve o aguanieve), vuelve a caer a la Tierra o a los Océanos. Gran cantidad de agua queda depositada en los cauces de los ríos (de hecho la cuarta parte del agua que desplazan los océanos cae sobre la tierra). Estos procesos conducen a que el agua de los mares sea salada. La tierra desprende minerales y sustancias que se ven arrastradas, disueltas o desprendidas, a través del caudal de los ríos. En el momento en que el agua de los Océanos vuelve a evaporarse, las sustancias minerales ya no emprenden el camino hacia el cielo, dando esa salinidad a las aguas.

Todo este proceso es el ciclo hidrológico. Gracias a él, se mantiene el equilibrio suficiente para que los Océanos conserven sus niveles. Es evidente que, dentro del proceso, el agua toma contacto con diferentes elementos. Cuando la contaminación está presente en alguno de ellos, la salubridad del agua sufre consecuencias directas.

Interferencias en el proceso
La actividad humana no había influido de manera directa en los Océanos hasta hace relativamente poco tiempo. Los continuos vertidos a los Océanos de las grandes ciudades, las fábricas, refinerías, granjas e industrias, están poniendo en peligro el equilibrio que antes se comentaba.

Fábricas: Los peligros provienen principalmente de los vertidos que las fábricas arrojan al mar o a los ríos, estuarios y desagües. Se hace difícil establecer controles que garanticen el tratamiento oportuno sobre estos residuos. En muchas ocasiones, los grandes males que asolan los mares provienen de los derrames de petróleo que transportaban grandes embarcaciones. El caso del “Prestige”, el caso más reciente y el de mayor daño para las costas españolas, supuso el vertido de 64.000 toneladas de crudo. Un año después del incidente, aún 14.000 toneladas de fuel se almacenan en el fondo del Atlántico. No obstante, se calcula que este mal, los hundimientos, suponen “solo” el 10% de la contaminación marina a causa del petróleo.

Los pesticidas y los abonos químicos que se emplean en la agricultura conforman otro de los mayores problemas para el mar, ya que envenenan las aguas. Los ríos, en este caso, se encargan involuntariamente de trasportar las sustancias nocivas hasta el mar. Los pesticidas y los abonos químicos también pueden quedar pulverizados en la Atmósfera contaminando el aire, hasta alcanzar, gracias a los vientos o la lluvia, los Océanos.

Las grandes urbes desalojan parte de sus residuos al mar. Las zonas marítimas costeras se contaminan por estas agua residuales, cuyo grado de polución es máximo si no son depuradas, algo que ocurre en muchas partes del planeta. Los agentes nocivos, además pueden contaminar a peces y mariscos, muchos de los cuales llegan a las lonjas. Lo que generalmente ocurre cuando el punto de contaminación de estos vertidos es continuo y no está controlado es que, de forma directa y al poco tiempo, se agote la vida vegetal y animal del entorno.

La implantación de centrales nucleares supuso un nuevo problema medioambiental. En el caso que nos ocupa, en los Océanos, debido a la refrigeración. Las centrales nucleares generan unas muy elevadas temperaturas, con la intención de atemperarlas, muchas centrales expelen al mar todo el calor sobrante que es producido. En esta ocasión, algunas especies se ven beneficiadas por esta fuente de calor, aunque para la mayoría es pernicioso.

El desecho de residuos radioactivos: Producto de la fisión nuclear, se han depositado en las profundidades marinas grandes cantidades de residuos almacenados en bidones de sólido cemento. Este es un peligro a largo plazo, si bien, no existe alarma aparente, existe controversia sobre las garantías que ofrecen dichos recipientes, cuyo proceso de oxidación es inevitable.

Los océanos son una fuente conocida de energía aún sin explotar convenientemente. Las posibilidades son múltiples: la energía térmica, producida por las diferencias de energía que se encuentra en los Océanos o la energía a partir de las olas, que desencadenan una fuerza aprovechable. Este tipo de recursos no iría en detrimento de la calidad del medio ambiente.

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...por José Carlos Bermejo ...por José Carlos Bermejo


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5 comentarios en Océanos en peligro

  1. Se ha dicho en miles de ocasiones que es muy importante mantener los océanos a salvo de contaminantes y alteraciones y ¿qué hacemos?… todo lo contrario.

  2. Si se altera la salanidad de los océanos se altarará también sus corrientes y eso perjudicará tremendamente al ecosistema que conocemos actualmente.

  3. La actividad humana está provocando cambios que pueden llegar a ser irreversibles.

  4. El calentamiento global actual provoca que el agua de los polos se derrita y eso altere la salanidad del agua que provocará un cambio en las corrientes oceánicas. Puede ser realmente catastrófico.

  5. Los océanos del mundo están en peligro y no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Debemos actuar ya y sin perder tiempo.

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