La caÃda de un rayo puede acabar con la vida de seres humanos y animales. La medida media de la cantidad de energÃa que libera un rayo ronda los doscientos cincuenta kilovatios por hora, medida más que suficiente para que la afirmación del comienzo sea posible.
La energÃa que se desprende un rayo no es reutilizable pues se transforma muy rápidamente y no es posible hacer que quede registrada para beneficio del futuro, ni siquiera del más inmediato.
En cualquier caso, como nos dice el sentido común, todo este cúmulo energético no es siempre, y de forma determinada, mortal para los seres vivos. Un percance con este tipo de fenómenos fÃsicos puede producir quemaduras y parálisis que suelen ser pasajeras. Las quemaduras son producto de las elevadÃsimas temperaturas que alcanza la extensión de la corriente eléctrica.
Se calcula que cada minuto, en todo el mundo, se producen alrededor de seis mil relámpagos, y que solamente en Londres caen más de cuatro mil rayos en un solo año. Al parecer, no existen estudios relacionados con la mayor o menor probabilidad de perecer bajo un rayo; aunque un guardia forestal, llamado Roy Sullivan, durante su carrera profesional fue alcanzado, en distintos dÃas, por un total de siete rayos (al cierre de este artÃculo). Es desconocido el motivo por el que se origina esta casualidad o esta extraña coincidencia.
El pararrayos es el arma con la que cuenta el hombre para protegerse de ellos o para detenerlos. Un pararrayos es un artificio compuesto de hierro en varillas dispuestas a su alrededor que terminan en forma puntiaguda y están recubiertas de platino para que la intensidad del calor no termine por derretirlas. Para que sea efectivo, el pararrayos, debe estar en contacto con la tierra húmeda o directamente con el agua. Se suelen utilizar conductores metálicos. Para detener los cien millones de julios de energÃa que se transforman en cien millones de julios de calor.
El creador del primer pararrayos fue BenjamÃn Franklin, quien tomó la idea a partir de las propiedades naturales de la electricidad, que en todos los casos tiende a dirigirse hacia las puntas de las varillas de hierro. De lo que se trataba era de controlar la dirección de la corriente eléctrica, que se desplaza buscando su camino. De esta manera se logra neutralizar la electricidad terrestre y atmosférica provocadas cuando la diferencia de potencial es muy acusada a favor del origen del rayo, esto es, la nube.
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Para evitar la fuerza destructora de los rayos se debe tener en cuenta una serie de recomendaciones. Existe una creencia extendida en designar como lugar especialmente peligroso el campo cuando el cielo se siembra de rayos y truenos. En realidad, es asÃ. No conviene permanecer bajo un árbol cuando se produce una tormenta con aparato eléctrico, pues los rayos que pueden caer pueden buscar lugares elevados, como lo es la copa de un árbol. Tampoco es interesante frecuentar lugares elevados y expuestos al aire. Tampoco lo es situarse junto a muros de piedra que permanecen húmedos, ni junto a cualquier elemento de condiciones similares, pues son muy buenos conductores de electricidad. El agua, finalmente, también presenta las caracterÃsticas de los mejores conductores de cargas eléctricas.
Si la tormenta que trae los rayos sucede en la ciudad, conviene evitar las corrientes de aire, que le van mostrando su camino.
Se puede evitar un rayo manteniéndose alejado de centrales o tendidos eléctricos o elementos compuestos de metal. En el interior de un vehÃculo, un coche, se corre un escaso margen de riesgo. Es recomendable mantener las ventanillas cerradas para evitar que se produzca lo que denominan como “efecto de jaula” de Faraday, consistente (de forma resumida), en que la electricidad no penetra un cuerpo hueco. Es fundamental cerrar todas las vÃas por las que pueda penetrar el aire.
Un cuerpo elevado o que se mueve con celeridad parecen ser los reclamos para los rayos. Correr durante una tormenta de rayos es contraproducente por la corriente de aire que se genera con el movimiento. Evitar interponerse a una corriente de aire también evita ser perceptor de la intensa corriente eléctrica.
Hace varias décadas se estuvo en la creencia que el material radioactivo podrÃa servir para hacer más eficaces y eficientes a los pararrayos comunes. En realidad lo único que hacÃan era contaminar peligrosamente. Existen Leyes que prohÃben la fabricación y la comercialización de diseños similares.

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Saber que cada segundo caen 100 rayos en cualquier punto del planeta, y eso durante las 24 horas del dÃa, es algo que nos obliga a tomar precauciones contra este fenómeno de la naturaleza.
Nunca está de más tomar precauciones contra los rayos ya que en cualquier tormenta estamos expuestos a ser alcanzados por uno de ellos.
Hola a todos,
Pue sÃ, parece mentira la cantidad de rayos que segundo tras segundo caen en la Tierra. Es importante estar informado sobre las precauciones que debemos tomar.
Tendremos que ir todos con una jaula de Faraday, seguro que asà sà que estamos totalmente protegidos contra los rayos… jejeje.
Un saludo a todos.