Para tener una idea clara y advertir con antelación lo que el tiempo nos traerá hay que llevar a cabo distintas tareas.
Aun así en muchas ocasiones, por azar o por insuficiencia de medios, los resultados no son del todo óptimos, y es que la Ciencia Meteorológica aún presenta ciertas insuficiencias que convierten en incertidumbres una cuestión –la del tiempo– de influencia decisiva en áreas vitales para el desarrollo de la vida.
Cada día se intentan tomar datos desde muchos puntos del globo, pero no desde todos se pueden hacer los esfuerzos necesarios y emplear la tecnología adecuada para calibrar predicciones. Uno de los problemas que tiene España a propósito de la predicción del tiempo es el siguiente: algunos países del continente africano no pueden emplear los medios suficientes como para ayudar en las predicciones a lo que desde Europa se intenta controlar. Este problema queda, de algún modo, paliado con los instrumentos espaciales que estudian las condiciones de la meteorología. Los satélites pueden cubrir amplios espacios y territorios desde una posición privilegiada. Los estudios que se llevan a cabo desde los Centros Meteorológicos se suelen dividir en tres tomas de datos con un intervalo aproximado de ocho a diez horas. Como máximo se han llegado a realizar predicciones más bien aproximadas en periodos de hasta nueve días, algo que es poco frecuente encontrar.
Medios de predicción
Los medios materiales que se emplean para estudiar los fenómenos y anticiparse a ellos para estar preparados y advertidos son variados porque variadas son también las acciones que hay que ejecutar para poder tener una mera idea de lo que sobreviene. Lo que se miden son constantes y variables: la temperatura, la medida del viento, la presión atmosférica, la humedad relativa del aire, etc. Para lograr codificar todas estas medidas se utilizan medios estáticos o móviles. Según si la investigación se realiza desde tierra o desde cualquier medio aeronáutico, como pueden ser los aviones, los satélites o los barcos que surcan los Océanos.
Uno de los más empleados es el R.A.D.A.R., Radio Detection And Ranging. Se trata de un sistema de teledetección provisto de sensores. Los sensores son capaces de emitir un haz de energía propio que se puede recoger tras su reflexión sobre la zona geográfica que se pretende observar. Los satélites espaciales vigilan amplias zonas de terreno y mar con una precisión elevada. Ambos sistemas de detección no solo se encargan de fotografiar el reflejo visual del fenómeno; además realizan un análisis de los fenómenos observados.
El Radiotelescopio también se emplea en la predicción de las condiciones meteorológicas e incluso para detectar otro tipo de fenómenos. En realidad su invención se debe al ejército británico, obligado durante la Segunda Gran Guerra Mundial a detectar las famosas bombas V-2 del ejército alemán. El eco del radar que utiliza también es útil para detectar los meteoritos que desde el lejano espacio intentan penetrar en la Atmósfera de nuestro planeta Tierra.
Los Centros Meteorológicos se extienden por prácticamente todas las Comunidades Autónomas de la Península Ibérica. En aquellas Provincias en que no hay ubicado un Centro de Predicción la razón se encuentra por la proximidad del Centro Meteorológico de la Provincia colindante. Cada Centro mantiene comunicación directa con los actores a los que compete el servicio, el auxilio y la salvaguardia de los ciudadanos: Protección Civil, los servicios contra incendios, el control del tránsito aéreo, etc.
En Australia, el Servicio Meteorológico emite un informe sobre previsiones cada tres horas, que incluye la velocidad del viento o las previsiones sobre las precipitaciones que se avecinan. Las centrales eléctricas reciben información sobre estos extremos y realizan los cálculos para ofrecer la energía necesaria a la ciudadanía y sus viviendas y negocios. En lugares como Australia el tiempo muestra tendencias estables, pero otros lugares son más imprevisibles, como el Reino Unido, donde puede haber cambios súbitos de temperatura en un espacio muy breve de tiempo.
Prever el futuro es complicado, aunque necesario para mantener el equilibrio de las condiciones de vida. En los últimos tiempos algunas previsiones fallaron, ejemplo de ello son los cortes de fluido energético al elevarse el consumo de energía en Estados Unidos, en Francia o en Italia. En los tres países se elevó el consumo de tal forma que hubo cortes de luz multitudinarios. Detrás de la anécdota del largo apagón hay un fondo: la falta de cálculo también en la capacidad de contaminar de las grandes concentraciones urbanas, es decir, también fallaron los cálculos sobre los niveles que soporta cada ciudad. Dada la distinta orografía planetaria, las dificultades para determinar o anticiparse a los cambios de la Naturaleza se agravan en zonas de difícil acceso. Zonas tranquilas requieren menos medios que zonas donde se den con cierta frecuencia tormentas, vientos fuertes o temporales de envergadura. Las coberturas que emplean los países, que utilizan elementos de comunicación comunes, son tan dispares como el tiempo que tienen que tratar de averiguar para conservar las cosechas o prever catástrofes.

Enlaces Patrocinados:
Otros Reportajes:
Los peligros de la climatología »
Residuos radiactivos »










Estás en:


Estás en:


Tal y como está el panorama climatológico actual, las previsiones y el futuro climático de nuestro planeta está muy negro, y nunca mejor dicho, ya que la contaminación sistemática a la que hemos sometido la Tierra está dejándose ver en el clima tan loco que estamos padeciendo en la actualidad.