El tiempo es un acontecimiento que sucede en el aire. La atmósfera es el lugar donde se desarrollan todos los fenómenos que constituyen el tiempo meteorológico.
En esta masa mezclada de distintos gases y vapores que rodea el objeto celeste que es la Tierra, sucede todo, desde un huracán hasta la nieve o la lluvia. La atmósfera ha tardado miles de años en conformarse con el aspecto y los componentes actuales.
El tiempo meteorológico es, además de un socorrido tema de conversación, un termómetro de certidumbres e incertidumbres de máxima importancia en el mundo de la agricultura, del ocio, de la economía… y, por extensión, de la vida en su expresión normal.
La atmósfera se formó cuando, millones de años atrás, al enfriarse la Tierra seca, comenzó a sucederse una gran actividad volcánica. Esto provocó la emisión de gases, que en forma de vapor de agua, llegaron a conformar la atmósfera. Comenzó a llover cuando la atmósfera se saturó de vapor de agua, el vapor se condensó para retornar a su lugar de origen en forma de lluvia. A partir de ese momento y tras un largo proceso, el agua comenzó a embalsarse formando, a su vez, los océanos. Una vez que la Tierra se enfrió lo suficiente, las erupciones volcánicas disminuyeron, permitiendo que pudieran tener lugar otros procesos evolutivos. La lentitud de todos estos fenómenos es característica común y casi invariable, ya que, por ejemplo, el volumen de agua que permanece en los océanos, aseguran algunos expertos, lleva siendo constante desde hace unos 100 millones de años.
Todos los fenómenos que constituyen el tiempo suelen parecer antítesis puras. Ya que, por regla general, y salvo excepciones, se suceden de forma alterna en las localizaciones geográficas del mundo. Es excepcional, por ejemplo, que en algunas zonas del desierto chileno de Atacama no llueva desde hace 400 años.
Rayos y relámpagos son destellos producidos en el momento en que se libera la energía eléctrica que almacena una nube. Al expandirse el aire se libera tal cantidad de energía que al haber presencia de oxígeno prorrumpen en un estallido, que es lo que se llama trueno. El agua que hay en la Tierra y el vapor de agua de las plantas se elevan gracias a los vientos produciendo un estado de creciente humedad en esas masas de aire que se desplazan producto de las diferencias de presión existentes en la atmósfera. Este ciclo de la climatología no conoce fin porque cada fase, cada cambio o variación obedece, o es la respuesta, de los distintos estímulos presentes en el paisaje misterioso que nos rodea.
Las nubes se forman cuando el vapor de agua que tiene altas temperaturas asciende, cambia de temperatura y termina condensándose. El ciclo termina cuando se producen las precipitaciones, que consisten en la caída de lluvia.
El hecho de conocer cómo se produce el fenómeno de la lluvia o, incluso también se podría decir que la razón por la que se produce la lluvia, ha provocado que el hombre haya diseñado la posibilidad de provocar artificialmente la lluvia o de anticiparse y controlar el fenómeno. En el primero de los casos, en cuanto a la creación artificial de lluvia, se ha logrado casi igualar de forma adulterada la forma de la lluvia, aunque los éxitos obtenidos aún se relativizan. En cuanto al segundo de los casos, el hombre se ha intentado anticipar y controlar el fenómeno de la lluvia, sobre todo en la agricultura, y lo ha hecho con disparos al aire de cohetes que provocaban precipitaciones que amenazaban la cosecha si prorrumpía de forma intensa. Antes de que el fenómeno meteorológico siguiera su curso normal y necesario (alcanzar la temperatura adecuada, acumular cantidades de agua suficiente, etc.) el estruendo provocado rompía el cielo, lloviendo a gusto de todos.
El viento puede presentarse, o por mejor decir, puede producirse, de muchas maneras. Puede recorrer velocidades de 20 kilómetros por hora y ser así un huracán. El ojo de ese huracán puede llegar a medir 50 kilómetros de ancho, mientras avanza se producen lloviznas y alrededor del ojo se pueden llegar a producir vientos de más de 120 kilómetros hora, llegando en casos extraordinarios a duplicar dicha velocidad. Además, un huracán no gira siempre en la misma dirección: en el Hemisferio Sur gira en el sentido contrario a las agujas del reloj y en el Hemisferio Norte, en el sentido en el que giran las agujas. Una tormenta puede llegar a recorrer la distancia de 2.000 kilómetros surcando el océano para terminar conformándose en un huracán.
Las masas de aire son grandes acumulaciones de aire que se forman sobre los continentes y océanos. Dependiendo de la situación geográfica donde se sitúe así resultará: caliente o fría, húmeda o seca. El límite que separa a dos o más masas de aire constituye lo que se denomina frente. Cuando uno de esos frentes atraviesa uno de los continentes es muy probable que se produzca una variación en las condiciones meteorológicas.
Otros fenómenos que constituyen el tiempo son como hermanos deudores y menores: la ventisca que es una tormenta de nieve con fuertes vientos; el granizo que son gránulos de hielo que traen las tormentas; la escarcha, pequeños cristales de hielo que se forman en las superficies frías; la bruma, aquellas nubes que encontramos a ras de suelo y que impiden la visión más próxima o la que alcance al menos 1 kilómetro de distancia; las ráfagas aquellos aumentos bruscos de la velocidad del viento, que puede o no ir acompañado de lluvia; el arco iris de siete colores que se forma en el cielo cuando las gotas que descienden son iluminadas por los rayos del Sol.
También se puede citar como otro fenómeno el rocío: las gotas de agua que han quedado en estado de condensación en las superficies con bajas temperaturas y que además están a una distancia próxima del suelo. Las estaciones que se van sucediendo en el tiempo tienen su causa en la inclinación de la eclíptica de la Tierra. El sol incide de distinta forma según se sitúe más próxima o más lejana la inclinación. El continuo movimiento de los Planetas en el equilibrio medido de sus distantes masas, que es un movimiento con desplazamiento, no es un movimiento perpetuo, es decir, el planeta no recorre siempre el mismo camino, sino que además camina por el espacio.

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Gracias por el documento, me ha aclarado un poco más el complejo entramado de elementos que constituyen el tiempo. No es de extrañar que realizar previsiones atmosférica a largo plazo sea tan difícil.